
Avril Lavigne, la que empezó siendo la niña mala del rock adolescente, y a la que años después vimos cortando su tarta de boda con su vestido blanco impoluto, ha reclamado ser la única rubia sobre el escenario en sus conciertos.
Al parecer, la cantante canadiense obliga a teñirse a sus bailarinas si son rubias naturales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario